La
capacidad de una persona de estar solo o a solas, es un logro a construir
con la ayuda de los intercambios relacionales cuando somos infantes. Winnicott
nos habla de esta capacidad, que aparece después del establecimiento de las
relaciones bipersonales. La experiencia básica para lograrla, es la experiencia
de estar a solas, en la infancia y la niñez, en presencia de la madre (llamamos
madres a quien ejerza de cuidador del niño) sostenedora y confiable,
equivalente a un ambiente con esas características. Es una experiencia de
relacionalidad del yo (relación entre dos, donde uno está a solas) La madre, el
padre o cuidador/a está disponible, y permite al niño estar a solas en su
presencia confiable, posibilitando experienciar (término que intenta nombrar la
experiencia tomando en cuenta las variables tiempo y continuidad) una soledad sin
tensión.
Lic. María Elena De Filpo Beascoechea
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Fotografía: Mariela De Filpo Beascoechea
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