Desde mi Centro de Psicoterapia Psicoanalítica y Proyecto Piuquén, trabajaremos para que en el nuevo año, 2018, haya en el mundo más niños con posibilidades, con inclusión, con respuesta sensible de los adultos, por contribuir a consolidar una red de buenos tratos para un mundo transmisor de valores esenciales que el ser humano necesita para vivir en salud, con trabajo y en paz.viernes, 29 de diciembre de 2017
Feliz 2018 !!!!
Desde mi Centro de Psicoterapia Psicoanalítica y Proyecto Piuquén, trabajaremos para que en el nuevo año, 2018, haya en el mundo más niños con posibilidades, con inclusión, con respuesta sensible de los adultos, por contribuir a consolidar una red de buenos tratos para un mundo transmisor de valores esenciales que el ser humano necesita para vivir en salud, con trabajo y en paz.sábado, 17 de junio de 2017
:Las “mentiras” en los niños. Un análisis necesario para padres y docentes.
En estas líneas abordaré el acto de mentir en los niños desde un punto de
vista general y luego, desde una perspectiva particular, cómo la vemos los
adultos, y cómo impacta en nosotros.
La importancia de poder, como adultos, analizar y descubrir las
motivaciones por las cuales un niño acude a la mentira como medio o instrumento
para lograr algo.
Y por último, entenderla desde dentro de la mente de un niño y el por qué
de ellas: cómo a una misma conducta mentirosa pueden corresponder diferentes
motivaciones.
En términos generales:
Desde la perspectiva
del adulto
podemos señalar que la mentira es un acto social.
El fin es engañar al otro. Por eso se distingue del error.
En lo que entendemos por acto mentiroso, por parte
del que lo lleva a cabo podemos decir que hay intención de mentir.
Y lo importante es que para que sea una mentira, el
otro no debe darse cuenta. Mintiendo se infringe la regla.
Señalamos dos condiciones para la construcción de
la mentira: Conocer lo real y construir lo imaginario (para construir la fábula
de la mentira se necesita la imaginación)
Si queremos responder más adecuadamente al acto
mentiroso de un niño, debemos por un momento dejar de lado el aspecto moral de
la mentira.
Con esto quiero decir que en la vida cometemos
mentiras de todo tipo que no parecen tener fines reprobables o motivaciones condenables,
sino más bien dignas de comprender para saber cómo actuar en consecuencia.
Como
adultos, lo que más nos preocupa es la violación de las
reglas y el orden establecido socialmente que se genera con la
mentira, Y por sobre todo, que se debilita la confianza en
una relación.
Podemos decir que la mentira entonces, atenta
contra la franqueza de la relación. Es una trasgresión al encuentro de esas
personas. Por eso es un factor disolvente en las relaciones.
Seguramente, a muchos padres/madres les
inquieta la actitud del niño,
que mintiendo rehuye los deberes, o sea "La disposición de conciencia" del que miente.
Como esquema general podemos decir que el que miente cambia la situación cuando la reacción
lógica le parece desventajosa, presentando
gracias a la mentira, una situación más favorable para él.
Desde el punto de vista del que miente, existen
muchas variantes para analizar:
Por ejemplo: Se puede mentir para evitar
una sanción por una falta cometida, para huir de un peligro.
Cuando se miente para disimular una acción
reprobable, se puede entender como un sentimiento de nostalgia por la
inocencia, una tentativa para escapar al sentimiento de
culpabilidad. Quizás se de en aquellos niños más necesitados de
protección en edades en que se espera de ellos más
responsabilidad.
En otras ocasiones: el que miente no trata de
ocultar, sino más bien busca ventajas. Es el caso del que miente para demostrar que es más valioso.
Puede hacerlo por ejemplo, con sus calificaciones en la escuela o con hechos
ejemplares que no ha realizado. Busca reconocimiento y utiliza la mentira para
lograrlo.
Podemos decir que uno de los beneficios del mentir
estaría dado por poder anticipar de alguna manera el éxito sin arriesgarse, eliminando
el factor sorpresa que no garantiza el
éxito de aquello que se quiere conseguir.
En los niños menores de tres y cuatro años,
podríamos hablar de pseudo-mentiras. Esta es una originalidad del pensamiento
infantil.
Si no las tenemos en cuenta como prefigura en un
estadio precoz, esto nos llevará a confundirlas por su aspecto
exterior, con las mentiras condenables moral y socialmente y a obrar
de un modo no adecuado.
Las Pseudo-mentiras y las
motivaciones
Desde la perspectiva del adulto
Las pseudo mentiras son como las mentiras,
afirmaciones contrarias a la realidad por lo menos a la imagen que el adulto
tiene de la realidad.
Es común que se presenten como afirmaciones o
negaciones improvisadas, tratando de invertir la evidencia, los datos de la
situación. Como el caso de un niño que ha sustraído un objeto, y dice que
el objeto que tiene en la mano, no lo ha tomado él, o acusa al hermano de
ello.
La
pseudo mentira tiene aparentemente, un carácter lúdico del cuál debemos
sospechar.
La imaginación está en juego muy
directamente. El niño obra conforme a sus deseos, con el fin de conseguirlos, y
también por su imaginación e imitación.
Si escucha que los padres dicen por ejemplo “Dí que no estoy”, al atender una
llamada, para que la cena no se enfríe, será posible
que responda a la pregunta de si se ha lavado las manos antes de
comer, que sí lo ha hecho aunque sea mentira, con el fin de que no se le enfríe
la comida. Pero puede ser que en este momento no esté experimentando que
está cometiendo una falta.
Nos parece que la imaginación puede ser
creadora, pero nos olvidamos de sus fuentes. La sugestión, la imitación,
el material primario, somos también nosotros, los adultos y nuestros
mensajes.
Muchas veces nos apresuramos en formular juicios, partiendo
sólo de evidencias externas, que tienen para nosotros una determinada
significación, pero que quizás no sea la que es para el niño.
Podríamos pensar que si un niño miente de un modo
impulsivo, con espontaneidad, y sin poder casi medir las
consecuencias, quizás esté en un primer momento del camino que deberá
recorrer hasta llegar a ser una persona con noción de falta y
responsabilidad. Los adultos tenemos previsión, pero los niños no nacen con
ella.
Cuando esto ocurra, podrá elegir obrar de un modo u
otro, y evaluar las consecuencias de lo que está haciendo. ,
Si nos conducimos con las pseudo mentiras como
si el niño fuera plenamente capaz de medir las consecuencias, de
seguir el trayecto pleno de su incidencia sobre su personalidad y
sobre sus relaciones sociales, o su sentido moral, nos adelantamos a
juzgar antes de acompañar, escuchar y guiar.
Desde
la mente del niño:
Desde otra perspectiva, si tratamos de entrar en la
mente de un niño,
Yo diría que a veces estamos frente a un niño que
"parece mentir".
Esta reflexión nos pueda servir para aprender a
esperar, no juzgar apresuradamente y diferenciar mentiras de pseudo
mentiras o sea de aquello que parece una mentira pero no lo es en sí mismo.
Para comprender y saber cómo conducirnos ante una
acción “mentirosa”, lo importante es detectar la motivación que activó dicha
mentira en el niño.
La mentira tiene mucho de imaginación, pero no
toda imaginación es una mentira.
Para que se hable de mentira, el que miente sabe
que engaña al otro.
Motivaciones del mentir o Pseudomentir
Podemos señalar que analizar y encontrar las
posibles motivaciones que llevan a un niño a mentir o a pseudo mentir nos
permite acompañarlo en el desarrollo o maduración afectiva con la idea de que
el intercambio modula y recrea.
Los niños pequeños ven muy ventajoso el beneficio
inmediato de la mentira o pseudo mentira porque aún no pueden anticipar tanto
las consecuencias.
Si un niño de dos ó tres años “miente” y se ríe con
nosotros porque somos cómplices de su “mentira” y nos reímos con él porque lo que dice es evidentemente una
mentira, está jugando con
nosotros y a través del juego, nosotros también podemos organizar, limitar
zonas, explicar.
También podemos decir que con una pseudo mentira un
niño puede buscar acercamiento afectivo.
Es el caso de una niña pequeña que decía vivir en la empresa donde trabajaba su
mamá. Lo que expresaba ¿era una mentira? O ¿a través de lo que contaba,
imaginaba una idea que le hacía sentir más cerca de ésta y además le permitía elaborar
la ansiedad que la invadía cada vez que la madre se iba al trabajo?
Con esta pseudo mentira o idea fantaseada podía
tolerar la ansiedad de separación y sentirse unida afectivamente a la madre en
su ausencia.
Hay mentiras con las que el niño se ha dado cuenta
que se asegura algo. Es el caso del
niño que miente porque sabe que así se evita un castigo, o aquél que dice no
tener tarea para asegurarse la tarde libre.
Otra
motivación muy importante y frecuente es aquella mentira que tiene que ver con el sentimiento
de grandiosidad. Es una mentira que les permite sentirse libres de la
humillación del sometimiento al adulto. Son los casos por ejemplo de niños que
dicen haber obtenido una buena calificación en la escuela, pero no para evitar
el castigo que ello podría ocasionar, sino para sentirse grandes y poderosos
frente a un sentimiento de humillación por el fracaso.
Parece difícil pensarlo pero estas motivaciones de
la conducta son inconscientes, y operan en el niño llevándolo a actuar de
determinada manera.
Muchas veces, los niños nos mienten a los adultos para evitarnos sufrir. Para evitar un daño. Tienen la idea de que algo nos hará sentir mal, y nos
mienten para evitarlo. Si comprendemos el móvil, nuestra actitud con ellos a la
hora de actuar será muy diferente.
Ejemplos
de diferentes motivaciones que activan la conducta mentirosa :
Tres
motivos diferentes para una misma conducta mentirosa :
Un niño niega que le hayan entregado las
calificaciones en la escuela:
1- Por temor al castigo.
2- Por
no disgustar a los padres, como forma de cuidado hacia ellos.
3-
Por no decepcionarlos manteniendo así su imagen frente a ellos.
Otro ejemplo, otra motivación:
Un niño es interrogado por su maestro frente a su
clase y responde que no sabe.
Por un sentimiento
de vergüenza puede decir que no sabe algo para no hablar en público cuando
en realidad sí conoce la respuesta.
Para finalizar,
aunque podríamos continuar enumerando motivaciones, lo importante es
destacar, que no es la "mentira" lo que hay que tratar en sí, ya que
la mentira es un medio. Lo que tenemos que intentar descifrar son los motivos. Debemos llegar al móvil de la mentira y trabajar sobre
ello.
Si tenemos en cuenta las motivaciones que conducen
a un niño a la mentira, podremos evitar ejercer “violencia” sobre él. Esta
violencia consiste en adjudicarle una intencionalidad y un sentido a sus
conductas sin tener en cuenta las verdaderas motivaciones que lo llevaron a
mentir. A partir de aquí, serán más adecuadas las medidas que tomemos y nuestra
intervención como adultos.
Publicado en
Boletín revista ConViviendo: Revista “ConViviendo”
Publicación one line del Grupo ConVivir Año IV Nº 24 Diciembre del 2007
Autora: Lic. María Elena De Filpo Beascoechea
Todos los derechos reservados
Etiquetas:
comprensión
,
docentes
,
madres
,
mentiras
,
mentiras en los niños
,
motivación
,
padres
,
pseudomentiras
,
violencia
domingo, 12 de febrero de 2017
Soy el protagonista de mi vida
Los niños, en general a partir de los 4 años, ya
pueden sentir que son los mismos, ayer y hoy, y predecir que serán los mismos
mañana, es decir, ya pueden tener un sentido de la historia autobiográfica, un
sentido de identidad que conecta el pasado con el futuro. Es una identidad no
automática, sino que va surgiendo y se va conformando a medida que los niños
van sintiéndose protagonistas de su propia vida. Hay un experimento que se
llama: experimento de la gratificación diferida, de Walter Mischel, donde se ve
como los niños, a partir de las 4 / 5 años, si así lo quieren y si van adquiriendo
herramientas para ello, pueden postergar la realización de impulsos y dejar una
acción para después en pos de algo que les gratifique más, en pos de una motivación
con una valencia superior a la gratificación inmediata de dicho impulso o
necesidad, como en el mito de Ulises.
Es un sentido que vamos construyendo a lo largo de
la vida, esa sensación autobiográfica que luego podemos convertir en una
narrativa, pero que comienza siendo una sensación de ser el mismo que de niño me
gustaban las figuritas de colores y ahora admiro los cuadros de Escher o
disfruto de una buena película. Esas experiencias de la infancia han influido
en mi forma de ser adulto. Todo eso sin olvidar el contexto en el que mi vida
se ha desarrollado. A lo largo de la vida, las experiencias nos van cambiando y
nosotros al mundo, permanentemente. Podemos ser los que fuimos, cambiar y ser
totalmente diferentes, pero el sentido de ser uno mismo seguirá.
La infancia es parte de lo que soy como adulto,
por eso, desde Proyecto Piuquén, trabajamos intensamente y con pasión, por una
infancia feliz con experiencias de respeto, respuestas sensibles de los adultos,
y niños con lindos recuerdos para cuando sean adultos. Siempre una figura o
experiencia resiliente puede ayudar a un niño desdichado a tener una adultez dichosa.
¡Contribuimos a conformar una red de Buenos
tratos!
Autora: Lic. María Elena De Filpo Beascoechea
Licencia: Todos los derechos reservados
Colaborador en Bs: As. (Argentina): Lic. Juan
Walsh +54 11403 633 71
Ilustración: Viñeta de Tute . Tuterapia, edit.
Sudamericana. 2012.
Etiquetas:
apego
,
capacidad
,
crianza
,
identidad
,
Infancia
,
madres
,
niñez
,
niños
,
padres
,
protagonistas.
,
psicoterapia
,
resiliencia
,
respuesta sensible
,
Sentido de la vida
jueves, 17 de noviembre de 2016
Si no quiero un vínculo de laboratorio con mi hijo…
Sabemos muchas cosas actualmente sobre qué es lo
mejor para los niños y de qué modo será mejor relacionarse con ellos. Existen
muchas páginas y blogs, que dan información y datos que son de gran relevancia
para los padres, madres, abuelos, cuidadores. Existen talleres de preparación y
formación en crianza que son importantes.
Pero hay un elemento que es primordial: la
autenticidad en el vínculo, la experiencia relacional confiable y espontánea.
Quiero señalar con esto, que no tendrá el mismo efecto en la crianza, un
vínculo con padres, que viven la relación con el hijo de un modo experimental,
como estando en un laboratorio permanentemente, disociados entre su modo de
vivir, de pensar y de educar, repitiendo frases o teorías a las que adhieren
pero que no aplican de modo auténtico, acorde a su modo de ser, a su estilo
vincular, a sus modos internos de relación, que aquellos que sepan de sí mismos
y de sus motivaciones más íntimas. Para que los adultos encargados de la
crianza puedan dejar de estar disociados, es importante el trabajo interno,
como decíamos en posts anteriores, analizar los propios modelos de apego y
relacionales de los padres, madres, cuidadores, y las características de sus
hijos. De este modo podrán desplegar una experiencia vincular a medida de cada
unidad relacional y seguramente podrá ser más placentera.
Lic. María Elena De Filpo Beascoechea
Licencia: Todos los derechos reservados
Ilustración: "El saber científico", de Harriet Moore
Licencia pública
Lic. María Elena De Filpo Beascoechea
Licencia: Todos los derechos reservados
Ilustración: "El saber científico", de Harriet Moore
Licencia pública
Consulta Orientación a Madres/Padres: al Tel: 91 314 3141 o Móvil: 650 668 663 (Madrid. España).
y al Celular: 11 4036 3371 Lic. Juan Walsh (Buenos Aires, Argentina)
Etiquetas:
analizar
,
apego
,
auténtico
,
confianza
,
cuidadores.
,
disociación
,
experiencia vincular
,
modelos de apego
,
padres
,
relacional
,
trabajo interno
,
vínculo
,
vínculo placentero. madrees
domingo, 15 de mayo de 2016
Dibujando
El dibujo es una forma de
expresión, un lenguaje particular que permite representar lo vivenciado. Esta
posibilidad de representación simbólica es producto del encuentro entre los
deseos y motivaciones del sujeto, sus defensas, las angustias, el tipo de
pensamiento predominante y el funcionamiento psíquico. Lo más importante en el análisis del dibujo
dentro de un tratamiento psicoanalítico, es que se haga en referencia a la
historia particular de cada sujeto, ya que existen interpretaciones en base a
simbolismos universales, que no son rigurosos con la singularidad. El dibujo nos proporciona datos evolutivos del
psiquismo del paciente. Pero no sólo el dibujo en sí, sino y sobre todo, los gestos, las secuencias, y el dibujo como acto del
paciente que dibuja. Esta expresión simbólica es una vía regia de acceso al
inconsciente. Además, el dibujo no es sólo un efecto de un psiquismo determinado, sino que también puede crear
psiquismo y complejización psíquica. Por ello es tan importante que los niños dibujen, porque expresan creando y crean expresando.
A dibujar!!!!!
Lic. María Elena De Filpo Beascoechea
Consulta Orientación a Madres/Padres: al Tel: 91 314 3141 o Móvil: 650 668 663 (Madrid. España).
y al 11 4036 3371 Lic. Juan Walsh (Buenos Aires, Argentina)
Licencia: todos los derechos reservados.
Fotografía: Mariela De Filpo Beascoechea
Licencia: todos los derechos reservados
Licencia: todos los derechos reservados
Etiquetas:
acceso
,
análisis
,
angustias
,
crianza
,
defensas
,
deseos
,
dibujo
,
expresión
,
gestos
,
historia
,
inconsciente
,
lenguaje
,
motivaciones
,
secuencias.
sábado, 23 de abril de 2016
Jugando
Quiero que pensemos sobre el juego poniendo el foco en el gerundio: jugando, la acción, el hacer. El juego implica hacer. Es un hacer que se inscribe en un espacio y un tiempo, que permite elevarnos a otro lugar, pero sabiendo que estamos limitados por unos bordes que a la vez dan alas para salirse de ellos, sin saber a dónde llegaremos.
Veamos a un niño jugar: su juego no se da en el aire, sino que hay un tiempo en el que el juego transcurre, un espacio donde se despliega la actividad y elementos imaginarios, o concretos que hacen de materia.
Una forma de entender el juego sería como una actividad sin mandatos, con la cualidad de la libertad. Para que los niños puedan jugar libremente, deben sentirse seguros, en presencia de un ambiente que lo contenga, un orden externo que permita su libertad interna.
El tiempo del juego es un aquí y ahora, es un tiempo espontáneo.
Una buena forma de acompañar o de jugar con un niño, es participar de las reglas que, ya sean explícitas o implícitas, hacen que uno esté dentro o fuera de él. Lo importante para el niño, es que no minimicemos el valor de esas reglas, podemos respetarlas o transgredirlas, pero nunca ignorarlas. Porque jugando el niño está realizando una actividad para él muy seria! teniendo su juego, una finalidad infinitamente impredecible.
Les propongo que se tomen el trabajo de verlos jugar, de acompañar su juego, sin imposiciones, sin prisas, sin ordenarles objetivos, y vivirán una experiencia regresiva, a aquellos años infantiles, donde penetrábamos en un mundo seguro pero incierto, conocido pero sorpresivo, poblado de personajes amables y otros temidos, pero, sobre todo, un mundo placentero!
Lic. María Elena De Filpo Beascoechea
Consulta Orientación a Madres/Padres: al Tel: 91 314 3141 o Móvil: 650 668 663 (Madrid. España).
y al 11 4036 3371 Lic. Juan Walsh (Buenos Aires, Argentina)
Licencia: todos los derechos reservados
Fotografía: Maríela De Filpo Beascoechea
Licencia: copyright
Etiquetas:
apego
,
creatividad
,
crianza
,
imaginario
,
Infantil
,
juego
,
niñas.
,
niños
,
seguridad
,
vínculo
martes, 1 de marzo de 2016
Red de Buenos Tratos
“…proporcionar cuidados y buen trato es tan
indispensable para la supervivencia como otras funciones vitales”. Jorge Barudy
Crear contextos intrafamiliares, sociales y
culturales basados en la producción de entramados de cuidado y buenos tratos,
es responsabilidad de los adultos. Estos contextos garantizan el bien-estar
infantil. Pero, así como apoyamos la idea de crear contextos sanos para los
niños, debemos generar cultura del cuidado y buenos tratos para y hacia los
adultos responsables de la crianza, cuidado y educación de los infantes.
Generar redes de apoyo, cuidado, contención para
la crianza es fundamental, ya que si el adulto responsable del niño, está
cuidado, tiene espacios de análisis de sus propias ansiedades, miedos,
angustias, expectativas, etc, podrá estar en mejores condiciones para ejercer
su rol y en el circuito relacional con el bebé/niño, mejorarán las
interacciones que siempre son condicionantes mutuamente.
El foco de observación e intervención, que hasta
ahora estuvo puesto en los niños de la díada, ahora debemos ponerlo en la díada
misma,.Tanto el niño como el cuidador, deben recibir buen trato y cuidados, siendo así también importante mantener activa la consciencia sobre lo que sienten y sobre lo que hacen los adultos para
poder ofrecer mejor calidad de cuidado al infante.
En Proyecto Piuquén abrimos un espacio de trabajo con
padres/madres/cuidadores, para analizar estos aspectos importantes para la
crianza.
Consultar al Tel: 91 314 3141 o Móvil: 650 668 663 (Madrid. España).
y al 11 4036 3371 Lic. Juan Walsh (Buenos Aires, Argentina)
Autora: María Elena De Filpo Beascoechea
Todos los derechos reservados
Fotografía: "Red de Buenos Tratos"
Autora: Mariela De Filpo Beascoechea. Copyright.
Etiquetas:
angustias
,
ansiedades
,
apego
,
crianza
,
cuidados; buenos tratos
,
expectativas
,
familia
,
miedos
,
niñez
,
relacional
,
rol maternal
,
rol paternal. relación padres-bebé-niños.
,
vínculos
,
violencia
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)


